domingo, 30 de agosto de 2009

ponyo en el acantilado

Bueno, pues no es habitual. Pero voy a recomendar algunas películas. Hoy le toca a Ponyo en el acantilado, de Miyazaki. Véase al vídeo de aquí debajo, en HQ, es decir, en alta calidad, merece la pena.

Lo cierto es que sin ser una fan, fan de Studio Ghibli no me siento capaz de dar una crítica negativa sobre ninguna de sus películas (aunque esto lo escribo mientras me abrazo a mi peluche de Totoro...). No es únicamente la calidad del dibujo, al margen de haber crecido entre Heidis, Marcos y Candys diversas, lo cierto es que los dibujos son buenos, tanto, que uno ni siquiera llega a acordarse de la existencia inmisericordiosa de las dichosas (y carentes de alma) 3D. Pero si hay algo que me gusta de Miyazaki es que siempre tiene una buena historia que contar, algo que echo de menos en el cine con bastante frecuencia. Ni tiene lo empalagoso de las princesas algodonosas y sosas con que cada Navidad se nos trufan los cines, ni las tramas, vocabularios y guiños propios de lo que en realidad no son películas infantiles, sino filmes escritos para los padres que llevan a los niños al cine.Creo que quedan pocas personas que entiendan bien la psicología infantil y quizás una de esas personas sea Miyazaki. Historias en las que los niños son los protagonistas, con historias verosímiles que acaban por integrar la magia y la fantasía como si realmente el mundo fuese un universo de realismo mágico, en el que todo sucede con total naturalidad.
Y eso es lo que más sorprende a un adulto ya harto de prever desarrollos basados en enfrentamientos violentos entre el bien y el mal (algo que se da en películas infantiles, pero también juveniles y adultas, como si los occidentales hubiésemos perdido la capacidad de imaginar, diseñando y creando esquemas prefabricados que, bien aburridos, se repiten y se calcan, agotando géneros y hasta la paciencia del espectador). Todo lo que creemos saber y prever acaba por ser una sorpresa con Miyazaki. Quizás algunas otras películas suyas sean más adecuadas para un público más crecido (como El viaje de Chihiro o Niki aprendiz de bruja).Pero esta de Ponyo resulta una maravilla de veras adecuada para niños y para adultos que desean sentirse como niños (un poco lo que sucede con la preciosa y clásica Mi vecino Totoro).
El mayor de los placeres lo experimenta el espectador cuando descubre, en esa pequeña niña-pez, una sirenita en la que cualquier resto de dramatismo nórdico andersseniano desaparece para darnos una suerte de justicia poética, delicada y suave. Así es Miyazaki, capaz de aludir en su banda sonora a las Walkirias de Wagner para acabar creando otra cosa totalmente distinta, equilibrada y novedosa, tierna y comprometida. Esa capacidad de contar y la belleza de sus dibujos son la grandeza de Miyazaki, en estos tiempos de gran precariedad...Una preciosa película en la que la naturaleza literalmente cobra vida y nos recuerda que todo en esta madre Gaia está unido, concatenado, desde las piedras y el océano hasta lo que ocurre sin explicación. Un sueño para este verano.

2 comentarios:

  1. Pues la verdad es que te ha quedado un post muy chulo, con los vídeos y las fotos.
    Es verdad que muy a menudo los creadores de películas infantiles hacen demasiados guiños a los adultos y olvidan el objeto principal de su labor, que son los niños. También es verdad que en ocasiones estas películas japonesas resultan un poco complicadas, o tal vez es que intentamos analizarlas demasiado.
    Aunque no la mencionas, Up!, tiene algún guiño a los adultos, aunque creo que los niños disfrutan con ella más que por ejemplo viendo Wall-e, de la que no acababan de comprender el mensaje ni muchas de las situaciones.
    Y que conste que me gusto mucho, pero Wall-e sí me parece más para adultos, o al menos no niños muy pequeños.
    Ale, he dicho, jejeje

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  2. Esta te va a encantar. Y sí es para niños, pero de verdad.

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