lunes, 26 de junio de 2006

El silencio del frío


Posted by Picasa
Junto a la ventanilla del pasillo izquierdo, clase turista. Entre los lloros de niños impacientes y los ronquidos de adultos más o menos resignados. Entre bisbiseos de músicas del canal 5 o 12, o de la película, casi siempre apta para todos los públicos. Entre los susurros que las faldas y los pantalones emiten en su ir y venir al baño, o a la cabina, o al fondo del avión. Entre los quejidos con que los carritos de la comida anuncian alegremente la ruptura de la monotonía, que uno no sabe si come para vivir o para matar el aburrimiento. Entre las conversaciones descalabradas a golpe de aire acondicionado. Entre los ruidos de los motores. Entre el rasguño que unos dedos provocan en las hojas de un libro o en el catálogo de abordo. Entre las intermitentes señales y las interrupciones acatarradas del comandante. Surge el frío del norte, circunstancialmente visible entre las nubes, con largas extensiones de espacio congeladas e inertes. A veces se atisban ráfagas de aire que lamen las tierras de Groenlandia, o de Islandia, o los icebergs que flotan sobre el océano, mientras una confusión de amaneceres y ocasos se debaten amorosos a uno y otro lado del avión. No se oye, con tanto ruido. Pero se siente tan profundo, tan gradioso en su misterio. El silencio del ártico, bello e indispensable